París y Riyadh colocan al Líbano en el centro de su coordinación regional. Tras la visita del Estado de Mohammed bin Salman a Francia los días 23 y 24 de agosto de 2026, Emmanuel Macron y el Príncipe Heredero de Arabia Saudita establecieron una hoja de ruta que combina cuatro objetivos: la plena aplicación de la resolución 1701, el fortalecimiento del ejército libanés, el desarme de grupos armados no estatales y la retirada israelí de todos los territorios libaneses. El comunicado también apoya explícitamente al Presidente Joseph Aoun y al Gobierno de Nawaf Salam. Sin embargo, no asume la « fórmula de acuerdo marco » que actualmente estructura las negociaciones libanes-israelí bajo el liderazgo estadounidense. Esta diferencia permite medir tanto la convergencia entre París, Riyadh y Beirut sobre el fortalecimiento del Estado como los límites de su alineación con el mecanismo liderado por Washington.
Macron y Mohammed bin Salmane muestran una línea común
La visita de Mohammed bin Salman a París superó mucho el caso libanés. Saudi Crown Prince y Prime Minister met with Emmanuel Macron during a two-day state visit. Los dos dirigentes también presidieron la primera reunión del Consejo de Asociación Estratégica Franco-Saudi. Las deliberaciones se centraron en las relaciones bilaterales, la defensa y la inversión, pero también en las principales crisis del Oriente Medio.
El comunicado final refleja el deseo de una coordinación política más amplia entre Francia y Arabia Saudita. Ambos países subrayan la soberanía de los Estados, el respeto del derecho internacional y la búsqueda de soluciones políticas a las crisis regionales. El Líbano aparece en esta arquitectura como un caso específico, para el cual París y Riyadh no están contentos de pedir estabilidad. Definen los elementos que consideran necesarios para un arreglo duradero.
Esta formulación marca un desarrollo importante. Francia y Arabia Saudita afirman querer « intensificar sus esfuerzos » para llegar a un acuerdo final en Líbano. Ponen en el centro de este proceso el fortalecimiento del Estado libanés y sus instituciones, así como la preservación de la soberanía y la integridad territorial del país.
Por lo tanto, la lógica es institucional antes de ser solamente segura. París y Riyadh consideran que una solución duradera requiere que el Estado recupere su capacidad para ejercer plenamente su autoridad. El comunicado de prensa declina esta dirección general en solicitudes mucho más específicas.
Líbano: La resolución 1701 vuelve al marco central
Primer elemento de la hoja de ruta Franco-Saudi: plena aplicación de la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Aprobada en agosto de 2006 tras la guerra entre Israel y Hezbolá, esta resolución ha sido uno de los principales marcos internacionales aplicables al sur del Líbano durante veinte años.
La elección de palabras es importante. Paris and Riyadh do not require partial or limited application of border provisions. Insisten en su plena aplicación. Esto significa que su enfoque no puede reducirse al mero cese de las operaciones militares entre Israel y el Líbano.
La resolución también se refiere a la autoridad del Estado, el despliegue de fuerzas regulares y la ausencia de armas u autoridad distintas de las reconocidas por el Gobierno del Líbano. Por consiguiente, el comunicado franco-saudi vincula directamente la cuestión del sur con la del monopolio más general de la fuerza legítima del Estado.
Este enfoque corresponde a la línea defendida desde la llegada de Joseph Aoun a la presidencia. El Jefe de Estado ha convertido el restablecimiento de la autoridad institucional y el control estatal sobre las armas en un elemento central de su mandato. El gobierno de Nawaf Salam es también parte de esta lógica.
París y Riyadh quieren fortalecer el ejército libanés
El segundo eje se refiere directamente a las fuerzas armadas libanesas. Francia y la Arabia Saudita reafirman su compromiso de apoyar al ejército y a las fuerzas de seguridad para que puedan ejercer plenamente sus responsabilidades nacionales.
Esta disposición no es secundaria. Proporciona el componente operacional de la Estrategia de Fortalecimiento del Estado. Pedir a Beirut que extienda su autoridad presupone que las instituciones de seguridad tienen los medios necesarios para hacerlo.
París ha mantenido desde hace tiempo la cooperación militar con el Líbano. Riyadh, por su parte, ha puesto gradualmente al Estado y a sus instituciones en el centro de su política libanesa. Franco-Saudi convergence now consists in submitting support to the army as one of the indispensable instruments for a political settlement.
La cuestión podría traducirse rápidamente en términos concretos. París lleva varios meses trabajando en una movilización internacional para las fuerzas armadas libanesas. El 17 de septiembre se anunció una reunión militar tras el aplazamiento de las iniciativas previstas anteriormente debido al deterioro de la situación regional.
Por lo tanto, el apoyo al ejército no se presenta como medida aislada. Debe acompañar la ampliación de la autoridad del Estado y hacer posible el cumplimiento de los compromisos de seguridad solicitados en el Líbano.
Se pidió explícitamente el desarme de los grupos no estatales
El tercer elemento es el más sensible políticamente en el Líbano. Francia y la Arabia Saudita piden que se concluya el desarme de todos los grupos armados no estatales.
La formulación va más allá del caso de Hezbollah solo, aunque el movimiento chií es obviamente el principal actor involucrado en este tema. The general principle is that no organization outside the State institutions should maintain an independent military capacity for a long time.
Esta demanda se ajusta directamente a la estrategia de restablecer el monopolio estatal de las armas. También proporciona apoyo político especial a Joseph Aoun y Nawaf Salam. París y Riyadh no se limitan a acoger la estabilidad institucional encontrada. Apoyan las medidas adoptadas para reconstruir las instituciones y ampliar la autoridad del Estado.
Sin embargo, el comunicado franco-saudi asocia este requisito con otra obligación, dirigido esta vez a Israel. Es esta articulación que constituye uno de los elementos más significativos del texto.
Retiro israelí en la misma ecuación
París y Riyadh piden una retirada israelí completa de todos los territorios libaneses. Por consiguiente, el desarme de los grupos no estatales no aparece solo en la hoja de ruta. Está situado al lado del final de la presencia israelí en territorio libanés.
Esta construcción permite a las dos capitales presentar su enfoque basado en obligaciones paralelas. El Estado libanés debe recuperar el monopolio de las armas y ejercer su plena autoridad. Israel, por su parte, debe retirarse totalmente del territorio libanés.
El comunicado no define así la soberanía como una obligación aplicable únicamente a Beirut. La utiliza en ambas direcciones: el Estado debe ser el único titular de la fuerza legítima dentro del Líbano y su territorio debe ser liberado de cualquier presencia militar israelí.
Esta articulación es políticamente importante para las autoridades libanesas. Una estrategia orientada exclusivamente al desarme expondría a Beirut a la acusación de aceptar demandas internas sin obtener una contraparte sobre la cuestión de la ocupación israelí. Por el contrario, París y Riyadh tienen ambos archivos en el mismo conjunto diplomático.
Joseph Aoun y Nawaf Salam reciben apoyo explícito
El comunicado también incluye un mensaje dirigido directamente a las autoridades libanesas. Emmanuel Macron y Mohammed bin Salmane acogen con beneplácito las medidas adoptadas por el Presidente Joseph Aoun y el Gobierno encabezado por Nawaf Salam para reconstruir instituciones y ampliar la autoridad estatal.
Este apoyo es importante porque se centra en una dirección política específica. París y Riyadh confirman el principio de un Estado fortalecido, con instituciones operacionales y capaces de ejercer su autoridad de seguridad en su territorio.
Para Joseph Aoun, esta posición proporciona apoyo externo a una estrategia que sigue siendo políticamente sensible dentro del país. Para Nawaf Salam, confirma que los socios franceses y sauditas asocian la recuperación del Líbano no sólo con las reformas económicas e institucionales, sino también con la restauración de la soberanía estatal.
Esta convergencia no significa que París y Riyadh ya tengan un mecanismo para alcanzar todos estos objetivos. El comunicado de prensa se centra en los principios y el resultado deseado. Es precisamente en el método que la comparación con el proceso americano se vuelve importante.
Lo que el comunicado franco-saudi no dice
En su edición del 25 de agosto, Al Joumhouria notó una diferencia significativa en la redacción. El comunicado de Franco-Saudi cita explícitamente la Resolución 1701, pero no toma la « fórmula de acuerdo marco » utilizada en las negociaciones libaneses-israelí que se llevan a cabo actualmente con la participación de los Estados Unidos.
Esta ausencia no significa que París o Riyadh rechacen las negociaciones. Más bien, muestra que su declaración conjunta está en otro nivel. Francia y Arabia Saudita definen los objetivos políticos de un acuerdo: soberanía libanesa, creación de instituciones, monopolio estatal de armas, aplicación de la resolución 1701 y retirada israelí.
Washington está más involucrado en el proceso de transformar estos principios en acuerdos concretos entre el Líbano e Israel. Los debates incluyen disposiciones territoriales y de seguridad, así como medidas para continuar las negociaciones.
Según Al Joumhouria, el 24 de agosto no se había avanzado más en este frente. Funcionarios libaneses esperaban una iniciativa estadounidense para continuar las discusiones y establecer una octava sesión de negociación.
Por consiguiente, la distinción es esencial. El texto Franco-Saudi no reemplaza la mediación estadounidense y no anuncia un nuevo canal competidor. Más bien, proporciona un marco político común para París y Riyadh, mientras que Washington sigue participando directamente en la mecánica de los debates entre el Líbano e Israel.
Convergencia sobre objetivos, no un mecanismo paralelo
La hoja de ruta de París muestra así una división implícita de roles. Francia y Arabia Saudita apoyan la reconstrucción del Estado libanés y definen los principios que quieren incorporar en un acuerdo. Por el momento, los Estados Unidos siguen desempeñando un papel fundamental en las negociaciones directas o indirectas entre Beirut e Israel.
Por lo tanto, sería excesivo presentar el comunicado como anuncio de una iniciativa diplomática que compite con la iniciativa de Washington. Nada en el texto público establece la creación de un nuevo formato de negociación. Por otra parte, París y Riad reafirman su voluntad de influir en la definición del resultado final.
Este matiz también incluye el término « acuerdo final » utilizado en el comunicado de prensa. Los dos países ya no sólo quieren hacer frente a las consecuencias inmediatas de la confrontación en el sur. Tratan de situar el caso en una perspectiva más amplia, basada en el fortalecimiento del Estado y la solución simultánea de las principales cuestiones de soberanía.
El contenido publicado después de la reunión de Macron-Mohammed bin Salmane es por lo tanto más exacto que un simple mensaje de apoyo en el Líbano, pero menos operacional que un plan de negociación. En él se establecen cuatro requisitos y se presta apoyo político a las autoridades libanesas. No define un calendario para su aplicación, una secuencia detallada entre el desarme y la retirada israelí, ni un nuevo mecanismo para reemplazar al liderado por Washington.
En esta etapa, la siguiente indicación concreta vendrá menos de los principios establecidos en París que de su traducción. La continuación de las negociaciones entre el Líbano e Israel, la movilización internacional para el ejército y las decisiones adoptadas en Beirut sobre el monopolio de armamentos determinarán si la convergencia franco-saudi se convierte en una palanca operacional o sigue siendo un marco político común.



