Les derniers articles

Articles liés

En el Líbano, la economía declarada disminuye del comercio no estructurado

- Advertisement -
Beta translationCette traduction est produite automatiquement en version beta. Merci de rester prudent sur le contenu et de verifier la version francaise en cas de doute.

De 14.000 a 8.000 miembros, la señal de una economía en disminución

La crisis económica libanesa ya no se mide sólo por el valor de la libra, los depósitos bancarios bloqueados o la disminución del poder adquisitivo. También aparece en la estructura misma del sector privado. According to data reported by the Lebanese press on 8 September 2026, the number of members of the Chamber of Commerce, Industry and Agriculture of Beirut and Mount Lebanon has increased from about 14,000 to 8,000. Esta caída se presenta como signo de la contracción de la economía organizada. También refleja una transformación más profunda. Una parte creciente de la actividad escaparía de los canales tradicionales de grabación, control y tributación. El declive no significa que varias mil empresas hayan desaparecido. Algunos cerraron durante la crisis. Otros han reducido su actividad. Otros pueden seguir trabajando fuera de las estructuras que normalmente rigen el comercio. Precisamente este último desarrollo se refiere a los representantes del sector formal. Las empresas registradas deben asumir cargas, procedimientos administrativos y obligaciones fiscales. Se enfrentan a actores que pueden ofrecer precios más bajos cuando escapan de algunas de estas limitaciones. La competencia ya no se limita a la calidad, el costo o la productividad. También depende del grado de cumplimiento de las normas.

Sin embargo, la figura debe interpretarse con cautela. Los datos públicos accesibles de la Cámara de Comercio, Industria y Agricultura de Beirut y el Monte Líbano no confirman directamente la evolución exacta de 14.000 a 8.000 miembros. En 2026 la Cámara siguió proponiendo procedimientos de renovación y nuevos miembros. Una presentación pública de la institución también muestra más de 10.000 empresas representadas. La diferencia puede deberse a la definición elegida, el período considerado o la diferencia entre los miembros registrados y activos. No elimina su alcance del fenómeno descrito. Desde 2019, el sector privado libanés ha sufrido varias conmociones. La crisis bancaria ha privado a las empresas de acceso normal al crédito. El colapso de la libra alteró los costos. La pandemia interrumpió parte de la actividad. La explosión en el puerto de Beirut destruyó tiendas e infraestructura. Luego conflictos sucesivos agregaron nuevas pérdidas. En este contexto, la reducción del número de empresas que siguen plenamente integradas en las estructuras oficiales es un indicador adicional de fragilidad.

La economía informal se convierte en competidora del sector declarado

El problema supera el número de miembros de una cámara profesional. Se refiere a la frontera entre las economías formales e informales. Una empresa declarada tiene una existencia legal identificable. Mantiene cuentas, paga tarifas y se puede controlar. También debe cumplir las normas relativas a las importaciones, la seguridad de los productos y el trabajo. La actividad oficiosa reduce o elude algunas de estas obligaciones. Puede tomar formas muy diferentes. Algunos se relacionan con pequeñas actividades de supervivencia. Otros se refieren a circuitos comerciales estructurados capaces de mover grandes volúmenes. Poner todas estas situaciones en la misma categoría sería engañoso. El pequeño vendedor que intenta generar ingresos y una red organizada de importaciones no declaradas no tienen los mismos medios ni los mismos efectos económicos. Sin embargo, su desarrollo se ajusta en parte al mismo contexto: cuando el Estado opera mal, el costo de la formalidad aumenta en comparación con sus beneficios.

La crisis libanesa ha acentuado este mecanismo. Las empresas tenían que seguir pagando a sus proveedores en divisas mientras sus clientes estaban perdiendo gran parte de su poder adquisitivo. Tenían que gestionar varios tipos de cambio antes de la estabilización gradual del mercado. They also worked in an environment where bank financing remained largely paralyzed. Por consiguiente, una empresa registrada podría sufragar los gastos de formalidad sin beneficiarse de los servicios normalmente asociados con un sistema estatal y financiero en funcionamiento. Al mismo tiempo, las actividades fuera de ciertos circuitos podrían reducir sus costos. Esta asimetría nutre el sentimiento de competencia injusta reportada por la prensa el 8 de septiembre de 2026. El comerciante que paga derechos de aduana e impuestos ya no compara su precio con el de un competidor más eficiente. Puede tener que tratar con un producto cuyo costo fiscal ha sido evitado.

Esta situación crea un círculo difícil de romper. Cuanto más progresa la economía informal, más bajan los ingresos del gobierno. Cuanto menos recauda el Estado los ingresos, menos recursos tiene que desempeñar sus funciones. La debilidad de los controles favorece aún más la información. Las empresas formales pueden terminar considerando su condición de desventaja. Algunos reducen sus actividades comunicadas. Otros dejan de renovar ciertas entradas. Por lo tanto, el riesgo no es sólo fiscal. Afecta la estructura de los incentivos económicos. Un sistema se vuelve permanentemente frágil cuando el cumplimiento de las reglas cuesta más que eludirlos y la probabilidad de control sigue siendo baja.

La dependencia masiva de las importaciones amplifica las pérdidas

La estructura comercial del Líbano hace que este tema sea particularmente sensible. La prensa libanesa del 8 de septiembre de 2026 insiste en la posición dominante de las importaciones en el ciclo económico y pone un peso superior al 90% por parte de la actividad mencionada. De nuevo, este porcentaje debe informarse a la fuente por delante y no puede aplicarse indiscriminadamente a todo producto interno bruto. Sin embargo, la observación general es indiscutible: el Líbano depende en gran medida de los bienes importados para satisfacer el consumo interno. Los alimentos, los combustibles, los medicamentos, los vehículos, el equipo, la maquinaria y muchos productos de consumo proceden en gran medida del extranjero. Además, las estadísticas aduaneras publicadas en septiembre de 2026 siguen el comercio exterior, que está estructuralmente dominada por las mercancías.

Esta dependencia otorga a las aduanas un importante papel económico y fiscal. Cuando una gran proporción de los productos consumidos cruzan la frontera, su paso es un tiempo esencial para identificar, evaluar y recoger los deberes correspondientes. Una mercancía que entra por un circuito no declarado causa varias pérdidas. El Estado puede perder derechos aduaneros. También puede perder el impuesto de valor añadido y algunos de los ingresos fiscales generados en las próximas etapas de venta. La trazabilidad del producto se vuelve más débil. Las estadísticas comerciales también se están volviendo menos precisas. A largo plazo, la administración tiene una visión incompleta de la economía que debe regular.

Así que la cuestión no es sólo cuánto pierde el Estado inmediatamente en la frontera. Una importación no registrada puede seguir produciendo efectos a lo largo de su trayectoria comercial. Si el producto se vende sin factura, una nueva parte de la actividad desaparece de las cuentas. Si el comerciante que lo distribuye no es debidamente reportado, los ingresos generados también pueden estar exentos de impuestos. Una sola ruptura en la cadena de trazabilidad puede resultar en varias pérdidas sucesivas. En una economía muy dependiente de las importaciones, el aumento de estas rupturas puede llegar a ser considerable.

El fenómeno también afecta a las estadísticas. Para llevar a cabo una política económica, un gobierno debe saber qué entra en el país, qué se vende y en qué sectores se concentra la actividad. Los datos incompletos complican las decisiones sobre impuestos, protección del consumidor o políticas industriales. También hacen más difícil evaluar la demanda real en monedas extranjeras. Por consiguiente, la economía informal no sólo priva al Tesoro de los ingresos. Reduce la capacidad del Estado para conocer su propio mercado.

El comerciante declarado tiene un costo que su competidor puede evitar

Para el sector formal, esto se traduce en una diferencia de precios directos. Un importador que cumpla con todos los procedimientos integra derechos, impuestos y gastos administrativos en su precio final. También debe financiar la contabilidad y el cumplimiento de su empresa. Un competidor que evita parte de estos gastos tiene un margen adicional. Puede vender más barato manteniendo una rentabilidad comparable o superior. En un país donde el poder adquisitivo sigue siendo débil, algunos puntos de diferencia pueden ser suficientes para cambiar la demanda. Los consumidores suelen preferir precios inmediatos. No tiene necesariamente los medios para pagar más por un producto de un circuito perfectamente declarado.

La consecuencia puede parecer paradójica. La empresa que respeta las reglas se vuelve menos competitiva precisamente porque las respeta. A medida que esta situación continúa, se puede empujar a reducir sus propias declaraciones para sobrevivir. La informalidad deja de ser un sector paralelo. Comienza a contaminar el funcionamiento del propio sector formal. Las empresas pueden mantener una estructura legal mientras mueven parte de sus transacciones a pagos o circuitos menos rastreables. El límite entre las dos economías se hace más difícil de identificar.

Este es también un problema para las empresas que buscan exportar o obtener socios extranjeros. Una empresa que trabaja con mercados externos generalmente tiene que proporcionar documentos, facturas y certificados. Necesita trazabilidad más fuerte. Las cámaras de comercio desempeñan un papel específico en esta esfera, en particular para los certificados de origen. Por lo tanto, una contracción sostenida en la economía registrada puede reducir la capacidad del país para desarrollar empresas capaces de operar según los estándares requeridos por los mercados internacionales.

La disminución de la formalidad debilita directamente las finanzas públicas

El Líbano también está tratando de reconstruir sus finanzas públicas. Este objetivo se hace difícil si una gran parte de la actividad está excluida de la carga. El estado puede aumentar las tasas de impuestos sobre los contribuyentes identificados. Sin embargo, esta solución tiene un límite. Cuanto más presión se concentra en menos empresas formales, más aumenta su desventaja frente al sector no estructurado. Por consiguiente, una política fiscal eficaz debe tratar de ampliar la base en lugar de hacer que los mismos actores tengan la mayor parte del esfuerzo.

Una de las palancas posibles es la modernización aduanera. Las estadísticas publicadas por las aduanas libanesas el 3 de septiembre de 2026 abarcan los movimientos mensuales de importación y exportación hasta el 31 de julio. La existencia de estos datos permite la vigilancia regular del comercio declarado. Obviamente no mide las mercancías que escapan al sistema. Esto es precisamente donde están las estacas. El mejoramiento de los controles debería reducir la diferencia entre el comercio real y el comercio administrativo.

El control fronterizo no es suficiente. Una mercancía puede entrar legalmente y luego ser distribuida en circuitos donde la facturación se hace parcial. Por lo tanto, la lucha contra la informalidad requiere la continuidad entre aduanas, administración fiscal y control comercial. También requiere procedimientos que sean lo suficientemente simples para no alentar a las empresas a permanecer fuera del sistema. Una administración demasiado pesada puede producir el efecto opuesto del deseado. Las empresas más pequeñas rara vez tienen los medios para emplear equipos exclusivamente responsables de enfoques regulatorios.

Formalizar sin sofocar pequeños negocios

Las autoridades han comenzado a elaborar algunos instrumentos para las pequeñas y medianas empresas. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el 16 de febrero de 2026, anunció con el Ministerio de Economía y Comercio el lanzamiento del primer centro nacional de asistencia comercial. El plan tiene por objeto proporcionar información y consulta a las microempresas y a las pequeñas y medianas empresas. Las cámaras de comercio participan en su funcionamiento. El objetivo es ayudar a las empresas a comprender los procedimientos necesarios para trabajar en el Líbano y en el extranjero.

Este enfoque aborda parte del problema. La formalización no puede basarse únicamente en sanciones. Una empresa también debe tener interés en unirse al sistema oficial. El acceso a servicios, información comercial, certificados, mercados externos y posiblemente financiación puede ser un incentivo. El desafío libanés es reconstruir este intercambio. La empresa acepta obligaciones fiscales y reglamentarias cuando el Estado le proporciona un marco estable, normas predecibles y servicios útiles.

La caída reportada en el número de miembros de la Cámara tiene especial importancia aquí. Se refiere no sólo a los resultados de los cierres causados por la crisis. También se puede leer como un indicador de las empresas de valor que todavía atribuyen a las estructuras formales. Si la afiliación, el registro y la declaración ya no proporcionan suficientes beneficios, los agentes económicos buscarán soluciones alternativas. Por lo tanto, es necesario restablecer la confianza en las instituciones que rigen la economía organizada.

Dos economías que no apoyan las mismas reglas

La coexistencia a largo plazo del sector declarado y de un sector en gran medida no estructurado pueden crear finalmente dos economías. El primero sigue siendo visible. Paga, declara y aparece en las estadísticas. Apoya directamente las decisiones fiscales adoptadas por el gobierno. El segundo es más difícil de medir. A menudo responde más rápido a los cambios de precios y las crisis, pero contribuye menos a los recursos colectivos. Cuando este último crece a expensas del primero, los indicadores oficiales se vuelven menos representativos de la realidad.

En este contexto, debe observarse la caída de miembros de la Cámara de Comercio de Beirut y el Monte Líbano. El cambio de avance de alrededor de 14.000 a 8.000 miembros representa una contracción de casi 43% si ambas cifras se establecen sobre una base comparable. Una variación de tal magnitud supera una simple fluctuación administrativa. Traduce cierres o salidas del sistema o una combinación de ambos. Cada una de estas oportunidades plantea un problema diferente a la economía libanesa.

Los cierres indican la destrucción de capacidades productivas y comerciales. Los productos del sistema indican un aumento de la informalidad. La combinación de los dos sería aún más preocupante: significaría que los contratos de economía organizados, mientras que parte de la actividad sobreviviente se vuelve menos visible. En una economía dependiente de las importaciones y comprometida en la reconstrucción fiscal, esta transformación reduce la base sobre la cual el Estado puede financiar sus servicios y medir la actividad real.

- Advertisement -

LAISSER UN COMMENTAIRE

S'il vous plaît entrez votre commentaire!
S'il vous plaît entrez votre nom ici

A lire aussi